El Momoprot es un módulo móvil de protesta construido a partir de la reutilización y resignificación de artículos propios del tejido social/urbano de Valparaíso.
Usando de base un carrito de compras, se diseñó una coraza con baldes viejos de pintura y cachibaches encontrados en la feria de pulgas, se integró un sistema de propulsión a pedales, y se instaló en su interior una radio FM pirata. El módulo se desplegó en varias ocasiones durante el mes de enero de 2020 en las calles porteñas, invitando a manifestantes a la descarga contra la estructura de baldes, y produciendo un efecto doble. El primero, el de una expresión rítmica colectiva, un efecto ruidoso, resonante y poderoso. El segundo, de carácter interior, un efecto “piñata”, en ocasiones hasta terapéutico.
El Momoprot incitó momentos singulares, pero también los recogió, los difundió, los interrumpió, los acompañó, los protegió y los contuvo. Fue una contribución transfronteriza a la revuelta chilena desarrollada durante la residencia B.A.S.E de Tsonami Arte Sonoro.